miércoles, 7 de marzo de 2012

Quizá fué el destino quien sabe...

Intenté buscar escusas para no pensar en ti, me convencí que nunca conseguiría estar a tu lado, aún después de haber comprobado que no hay nada imposible en esta vida.
Pero yo seguí luchando por lo que quería; con las esperanzas e ilusiones que saqué de todas tus sonrisas, y, con las piedras que me encontré por el camino, hice un muro que me permitió ser más fuerte. 
Mis decisiones se guiaron por todo el tiempo que pasamos juntos, por todas nuestras locuras, por nuestros sueños y promesas, por aquellas miradas que expresaban complicidad, por cada minuto perdido haciendo las locuras que más nos hacían felices; mis decisiones se guiaron por un futuro "nosotros".
Pero ahora, con el paso del tiempo he aprendido que, al final, las mejores decisiones son las que se toman sin pensar, sin pensar que todo eso se podría perder en un futuro cercano, sin pensar que las sonrisas se pudieran convertir en lágrimas y las promesas en sueños rotos.  Me di cuenta de que nos empeñamos en buscar la felicidad cada día y, no nos damos cuenta de que es ella es quien tiene que encontrarnos. 
Y así fue como tú me encontraste, sin pensar que todo podría desaparecer en algún momento.


Y  como dijo Jonh Lennon: "La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en ir haciendo otros planes".
-Mó. 

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