Tumbada en la hierba mientras miro las estrellas, sola, si,. Sola, esa palabra retumba en mi cabeza que, en este momento es un enredo de ideas en el que no se distingue el principio y el fin de una duda interminable en la que tres caminos se cruzan- casualmente, con nombres masculinos- y se pierden entre ellos. Un hilo se esconde mientras que otro decide dar la cara y se cruza con un tercero. Una única nube interrumpe la luz de la luna y esta pierde su brillo; noto como mis sentimientos cambian, como tienden a inclinarse a un u otro nombre a la vez que me invaden las ganas de llorar, y de comportarme como una simple niña de tres años a la que le quitan un caramelo, el caramelo que poco antes tuvo entre sus labios. Mi estado de animo se viene abajo cuando me doy cuenta de que ambos los tres nombres son parte de mi y de que no podría vivir sin ninguno de ellos. Con la vuelta de la luz de luna llena mi esperanza se rompe.
-Mô;
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